Serena Williams y el debate ético sobre los fármacos para perder peso.

Serena Williams, en una imagen promocional del fármaco antiobesidad Ro.

Serena Williams, la icónica leyenda del tenis, ha sorprendido al revelar que utiliza un medicamento basado en GLP-1 para perder peso tras su embarazo. Bajo supervisión médica desde 2024, la exdeportista asegura haber bajado entre 13 y 14 kilos. Según confesó, este tratamiento no solo transformó su figura, sino también su energía y su ánimo. “No sé si esto es un atajo… es ciencia”, declaró, dejando claro que su objetivo va mucho más allá de lo estético.

La revelación de Serena generó una ola de reacciones encontradas. Para muchos, se trata de un gesto de honestidad que rompe tabúes sobre la salud y el uso de fármacos en deportistas retirados. Para otros, sin embargo, normaliza un recurso costoso y no siempre accesible, que podría interpretarse como una vía rápida hacia la delgadez. Su testimonio, además, desafía la narrativa clásica del deporte: disciplina, sacrificio y esfuerzo físico como únicas herramientas para moldear el cuerpo. Al admitir que recurrió a la medicina, Serena abrió un debate mucho más profundo sobre hasta qué punto la ciencia debe intervenir en algo tan íntimo como el peso.

El caso de Williams plantea una pregunta clave: ¿se trata de una elección personal legítima o de una tendencia peligrosa? Algunos expertos advierten que estos medicamentos fueron diseñados para tratar condiciones como la diabetes y que su popularización puede trivializar su uso. Al mismo tiempo, su elevado costo refuerza la idea de que la delgadez extrema puede convertirse en un privilegio. Por otro lado, Serena insiste en que su decisión no responde a estándares de belleza, sino a un proceso de bienestar integral. Para ella, se trata de poder disfrutar de su vida familiar, mantenerse activa y transmitir a sus hijas la importancia de cuidar el cuerpo de manera honesta.

Más allá de la polémica, lo que Serena ha puesto sobre la mesa es una conversación que va mucho más allá de su caso personal: el papel de los medicamentos en la cultura contemporánea del cuerpo, los límites de la ética y la responsabilidad de las celebridades en moldear percepciones sociales.

Serena Williams sigue rompiendo moldes, esta vez fuera de la cancha. Su confesión, entre lo íntimo y lo público, nos enfrenta a una pregunta ineludible: ¿qué significa realmente cuidar de uno mismo en una sociedad que mezcla salud, estética y presión mediática a partes iguales?

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