
La separación de Rosalía y Rauw Alejandro continúa siendo uno de los temas más comentados en la música latina. Lo que alguna vez fue visto como un romance perfecto, hoy se transforma en canciones, declaraciones y símbolos que mantienen al público atento a cada paso de ambos artistas.
El 7 de noviembre, Rosalía presentó su nuevo álbum *LUX, un proyecto que se aleja de lo comercial para adentrarse en un terreno más espiritual y personal. Con letras cargadas de metáforas y una producción que mezcla flamenco, electrónica y música sinfónica, la catalana entrega su trabajo más íntimo hasta ahora. Entre los temas, *“La Perla”* ha generado gran debate: frases como *“rompecorazones nacional” y “terrorista emocional” han sido interpretadas como referencias directas a su expareja.
La estética del disco refuerza ese mensaje: Rosalía apareció vestida de novia en imágenes promocionales, evocando la historia de Santa Rosalía de Palermo, quien decidió no casarse el día antes de su boda. Con ello, la artista convierte el dolor en un relato simbólico que transita de lo terrenal a lo divino.
Por su parte, Rauw Alejandro rompió el silencio y, en entrevistas recientes, aseguró: “esa película ya pasó”. Con estas palabras, el puertorriqueño intenta restar dramatismo a las interpretaciones y dejar atrás el capítulo mediático de su relación, enfocándose en su presente artístico.
LUX no solo habla de desamor: es un manifiesto creativo que refleja madurez y búsqueda espiritual. Grabado junto a la Orquesta Sinfónica de Londres, el disco consolida a Rosalía como una de las artistas más innovadoras de su generación.
La historia entre Rosalía y Rauw Alejandro demuestra cómo las rupturas de celebridades trascienden lo personal para convertirse en fenómenos culturales. Mientras ella transforma la experiencia en arte cargado de simbolismo, él opta por la discreción y la distancia. El contraste mantiene a ambos en el centro de la conversación global.
Rosalía convierte su vulnerabilidad en música con LUX, mientras Rauw Alejandro responde con serenidad, intentando cerrar un capítulo que el público aún sigue recordando.