Navidad en Casa Grande: un abeto noruego de 23 metros ilumina el corazón de Nueva York

La ciudad de Nueva York ya se viste de fiesta: un imponente abeto noruego de 23 metros, cortado en East Greenbush (a unos 240 km al norte de Manhattan), fue instalado frente al icónico complejo del Rockefeller Center para dar inicio oficial a la temporada navideña. Este árbol de aproximadamente 11 toneladas, donado por la familia Russ después de haber permanecido en su propiedad por décadas, llegó acompañado de una pequeña multitud que lo acompañó desde su llegada hasta su izado sobre la plaza.([AP News][1])

La tradición, que comenzó en 1931 con un árbol modesto, sigue viva: esta joya verde será adornada con más de 50 000 luces LED multicolores, coronada con una estrella de cristales Swarovski de casi medio tonelada y será iluminada oficialmente durante una transmisión en vivo a inicios de diciembre.([AP News][2]) La ceremonia atraerá miles de visitantes al centro de Manhattan y recuerda que, en mitad del bullicio urbano, existe un momento de pausa, de recogimiento y de celebración compartida.

Más allá del espectáculo, el árbol encarna una doble historia: por un lado es símbolo de alegría festiva, por otro, representa comunidad, herencia y continuidad. Proviene de un terreno donde la familia Russ lo cuidó durante generaciones, y ahora su madera será reciclada al término de la temporada como parte de un programa de vivienda social de la organización Habitat for Humanity.([AP News][3]) En ese ir y venir de luces, tráfico y emoción, la Gran Manzana ofrece un recordatorio: la Navidad no solo se enciende en el árbol, sino también en los lazos que tejemos cuando nos reunimos bajo su sombra luminosa.

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