
Las icónicas artistas Alice y Ellen Kessler, figuras emblemáticas del espectáculo europeo en los años 50 y 60, fallecieron a los 89 años tras someterse a un proceso de muerte asistida en Alemania. De acuerdo con la información confirmada por las autoridades de Baviera, ambas eligieron este final de manera consciente y dentro del marco legal vigente en el país.
Las hermanas, que residían en la localidad de Grünwald, habían expresado desde hacía tiempo su deseo de no prolongar una vida en la que dependieran de otros ni enfrentaran el deterioro por separado. Su decisión respondió a la profunda unión que mantuvieron a lo largo de toda su existencia, una conexión que se convirtió en sello de su carrera y de su vida personal.
Nacidas el 20 de agosto de 1936, comenzaron su trayectoria artística desde muy jóvenes y, tras abandonar Alemania del Este con sus padres, encontraron en Alemania Occidental un nuevo punto de partida. Primero integraron compañías de ballet y luego alcanzaron notoriedad internacional gracias a su talento, su sincronía y su presencia escénica.
A lo largo de su carrera, trabajaron en programas de televisión europeos, actuaron en producciones cinematográficas y compartieron escenario con grandes nombres de la música y el espectáculo. También representaron a su país en el Festival de Eurovisión de 1959, consolidándose como un dúo inolvidable para varias generaciones.
Su muerte vuelve a colocar en el centro del debate la discusión sobre la muerte digna en Europa. Las hermanas, fieles a la complicidad que las caracterizó toda su vida, solicitaron que sus cenizas permanecieran unidas, un gesto final que resume la historia de dos mujeres que hicieron de su vínculo el motor de todo lo que construyeron.
Las Kessler dejan tras de sí una huella artística imborrable y un adiós tan simbólico como la vida que compartieron: juntas, con decisión propia y en absoluta coherencia con su legado.