
La princesa de Gales volvió a acaparar miradas durante el Royal Variety Performance 2025, celebrado el 19 de noviembre en el majestuoso Royal Albert Hall de Londres, uno de los eventos benéficos más tradicionales de la familia real británica.
Para esta gala, Kate eligió un imponente vestido de terciopelo en tono verde profundo, una creación de silueta elegante que destacaba por su caída fluida y un delicado drapeado integrado al diseño, generando el efecto visual de un chal sobre los hombros.
El estilismo cobró aún mayor relevancia gracias a las joyas históricas que acompañaron el conjunto: los icónicos pendientes chandelier que alguna vez pertenecieron a la reina Isabel II y un brazalete Art Déco de la reina Mary, piezas cargadas de simbolismo y valor patrimonial que reforzaron el aire majestuoso del look.
Para completar la combinación, la princesa optó por unos zapatos de terciopelo verde y un clutch brillante que aportaron equilibrio sin restar protagonismo a las joyas y al vestido.
La aparición de Kate no pasó desapercibida. Su presencia, muy esperada por el público y los medios, fue interpretada como un regreso lleno de elegancia y energía, reforzando su papel como una de las figuras más representativas del estilo en la realeza moderna.