El musical que casi conquista a James Cameron: así fue el momento en que “Wicked” estuvo en sus manos

Wicked - Pathé Thuis

La conversación se encendió en Hollywood cuando James Cameron reveló que hace años estuvo a punto de dirigir Wicked. El dato, que durante mucho tiempo permaneció en silencio, volvió a poner bajo la lupa la forma en que grandes proyectos cinematográficos pasan por caminos inesperados antes de llegar al público. ¿Quién habría imaginado que el director de Titanic y Avatar consideró seriamente liderar uno de los musicales más exitosos del mundo?

Para Cameron, Wicked representaba un potencial “evento cinematográfico” en toda regla. Adora los relatos que exploran mundos fantásticos y personajes con capas emocionales profundas, y el universo de Oz cumple con esos requisitos. Además, su admiración por El Mago de Oz, la película original de 1939, era una señal de que había una conexión sentimental de por medio. Sin embargo, pese a su entusiasmo inicial, había un elemento esencial que no logró encajar: la música.

Dirigir un musical implica comprender no solo la historia, sino la forma en que las canciones la atraviesan. Cameron reconoció que, aunque la trama le fascinaba, no se sintió alineado con el ritmo musical del proyecto. La canción —el corazón de toda obra musical— simplemente no resonó con él. Y fiel a su estilo perfeccionista, prefirió no seguir adelante antes que comprometer la calidad del resultado.

Este episodio inesperado deja al descubierto lo complejo que es el proceso creativo detrás de grandes producciones. Incluso un director con la trayectoria monumental de Cameron puede encontrar límites cuando un proyecto no vibra con su sensibilidad artística. Aun así, la anécdota ha generado curiosidad sobre cómo habría lucido su versión de Wicked. Sus mundos visuales suelen ser envolventes, y su mano firme en la narrativa podría haber dado a la historia un tono completamente diferente.

Hoy, con Wicked ya convertida en una franquicia cinematográfica bajo otro estilo, la revelación tiene un sabor a “universo paralelo” cinematográfico. Pero también abre una posibilidad interesante: Cameron no descarta incursionar en un musical si encuentra uno que conecte emocional y creativamente con él. Con su historial innovador, no sería sorprendente que, cuando ese día llegue, vuelva a redefinir lo que creemos posible en el cine.

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