Después del Oscar, Lupita Nyong’o tuvo que rechazar el tipo de papeles que ganó para ser libre

Ganar un Oscar suele abrir muchas puertas, pero para Lupita Nyong’o, ese logro también llegó con limitaciones dolorosas. La actriz, que ganó por interpretar a una esclava en 12 Years a Slave, reveló que tras recibir la estatuilla se le ofrecían constantemente papeles similares: reflexionó sobre cómo la industria seguía vinculándola al sufrimiento.

Nyong’o narró que algunos productores incluso le propusieron volver a interpretar a una esclava… pero con una frase que la impactó: “esta vez serás en un barco de esclavos”. Al verse inmersa en esa lógica repetitiva, sintió que su identidad artística estaba siendo reducida a un solo tema. Fue un momento en que su reconocimiento no se tradujo en más libertad para explorar distintos personajes.

Más allá de la frustración, ella tomó una decisión firme: priorizar la integridad ante la fama. Declaró que estaba dispuesta a trabajar menos con tal de no reforzar relatos que enferman la percepción de las personas de su continente. Para Lupita, era más importante ofrecer a otros una visión más rica y variada de las historias africanas, no alimentar el dolor estereotipado.

Además, compartió que tuvo que “desconectarse” de los comentarios que ponían en duda su futuro: algunos medios escribieron si su carrera se estancaría debido al color de su piel. Ella contestó con fuerza: “No soy una teoría, soy una persona real”, sentenció, reivindicando su valor más allá de los discursos críticos o los estereotipos.

Con su actitud, Lupita Nyong’o se perfila como una figura inspiradora: no solo por su talento, sino por su convicción de que la representación importa y de que el cambio empieza por negarse a aceptar lo que limita y define. Su mensaje resuena con fuerza en una industria que aún debe romper con viejos moldes.

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