
El artista puertorriqueño fue confirmado como el primer hombre latino en encabezar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, aunque su elección ha generado reacciones divididas.
La designación de Bad Bunny como figura principal del show de medio tiempo del Super Bowl LX, programado para el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de California, ha sido celebrada por millones de seguidores en todo el mundo. Sin embargo, no todos comparten el entusiasmo. Una petición publicada en Change.org ha comenzado a ganar notoriedad al solicitar que se reemplace al cantante por otro artista, argumentando que su estilo no representa los valores tradicionales del evento.
La propuesta, que ya ha reunido decenas de miles de firmas, sugiere al ícono del country George Strait como una alternativa “más adecuada” para el espectáculo. Los impulsores de la campaña afirman que el Super Bowl debería reflejar una identidad cultural más “clásica” y menos influenciada por las tendencias actuales. Esta postura ha sido duramente criticada por sectores que consideran que la petición tiene tintes excluyentes y desconoce el impacto global de la música latina.
Benito Antonio Martínez Ocasio, nombre real del artista, ha sido una de las figuras más influyentes de la música en los últimos años. Su presencia en el Super Bowl no solo representa un logro personal, sino también un avance significativo en la representación de artistas latinos en escenarios de alto perfil internacional.
La controversia ha desatado un debate más amplio sobre diversidad, inclusión y la evolución cultural del entretenimiento masivo. Mientras algunos sectores conservadores cuestionan la elección, otros celebran que un artista latino, que canta en español y ha roto barreras de género y estilo, ocupe un espacio históricamente reservado a figuras anglosajonas.
Hasta ahora, ni la NFL ni Bad Bunny han emitido comentarios oficiales sobre la petición. Sin embargo, la conversación continúa creciendo en redes sociales, donde miles de usuarios han salido en defensa del artista, destacando su talento, su alcance global y su capacidad para conectar con audiencias diversas.
Lo cierto es que, con polémica o sin ella, el Super Bowl LX ya ha comenzado a generar titulares. Y todo apunta a que el espectáculo de medio tiempo será uno de los más comentados —y posiblemente más influyentes— de los últimos años.