
El universo de Harry Potter volvió a vibrar en Nueva York. Esta vez, no por una nueva película, sino por el regreso de uno de sus rostros más recordados: Tom Felton, quien volvió a encarnar a Draco Malfoy en la producción teatral Harry Potter and the Cursed Child.
La función debut del actor se convirtió en un fenómeno cultural. Apenas apareció en escena, el público estalló en aplausos y vítores, emocionado por volver a ver a quien diera vida al eterno rival de Harry Potter. Felton, sorprendido por la calidez de la reacción, agradeció con una sonrisa y continuó su actuación, visiblemente emocionado.
Su participación en la obra marca un hecho histórico: es el primer miembro del elenco original de las películas que se une oficialmente al montaje de Broadway. La decisión fue celebrada tanto por los fanáticos como por la crítica, que ha destacado la naturalidad con la que el actor retoma un personaje al que conoce como a sí mismo.
En esta nueva versión teatral, Draco Malfoy es un hombre maduro, marcado por las decisiones del pasado y por su rol como padre. Felton logra transmitir esa complejidad emocional con una interpretación más introspectiva y contenida, que muestra la evolución de su talento y del personaje mismo.

El público no solo aplaudió al actor, sino también lo que representa su regreso: una unión entre la nostalgia y la renovación. La obra, conocida por su espectacular puesta en escena y efectos visuales impresionantes, encontró en Felton un punto de equilibrio entre el pasado mágico y el presente teatral.
Para muchos asistentes, fue como viajar en el tiempo. “Fue como ver a Draco por primera vez, pero con el alma de un adulto”, comentaron algunos fans al salir del teatro. Ese es, quizás, el mayor logro de Felton: devolverle vida y profundidad a un personaje que ha trascendido generaciones.
Con su debut en Broadway, Tom Felton no solo demuestra que sigue siendo el Draco Malfoy que todos recuerdan, sino que también se consolida como un actor capaz de reinventarse sin perder la esencia que lo convirtió en parte de la historia del cine.
El aplauso que recibió aquella noche no fue solo por un papel: fue por un reencuentro entre el pasado y el presente de toda una generación mágica.