Cómo Jacob Elordi preparó su papel más exigente: del estudio corporal a la metamorfosis en “Frankenstein”

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La versión 2025 de Frankenstein, dirigida por Guillermo del Toro, sorprendió no solo por su estética y reparto, sino por la inusual ruta de preparación que siguió Jacob Elordi para encarnar a la Criatura. Su método incluyó desde técnicas corporales poco convencionales hasta una transformación física extrema que desafió sus límites.

El actor reveló que buena parte de su preparación previa —una pérdida de peso significativa para otro proyecto— lo dejó en un estado de vulnerabilidad física y mental. “Me despertaba a las 3 de la mañana, mi cuerpo me dolía, mi mente no encontraba calma. Pero entonces entendí que todo eso podía ser la Criatura”. Esa crisis personal se convirtió en combustible creativo.
A nivel corporal, la adopción de la danza butoh marcó un hito: Elordi practicaba movimientos lentos, casi flotantes, posturas que parecían sacudidas por un dolor íntimo, respiraciones profundas y pausas inquietantes. Asimismo, observó animales para estudiar respiración irregular, pasos inseguros, mirada perdida. Su objetivo: dejar de moverse como humano para moverse como obra viva que no fue pensada para la vida.

La aplicación diaria fue tan intensa como técnica: más de diez horas en maquillaje, con más de cuarenta piezas prostéticas, un traje diseñado para alterar la proporción de su cuerpo, su estatura, su voz. En entrevistas, Elordi confesó que ese sillón de maquillaje se volvió su santuario y su prueba: “Cada capa me quitaba a mí y me construía otra cosa”.
Guillermo del Toro elogió su rendimiento, señalando que el actor “nunca se quejó” ante jornadas de 20 horas, desnudo emocionalmente ante la cámara, entregando silencio, expresión, cuerpo. El director dijo que Elordi consiguió lo que él buscaba: mirada humana, vulnerabilidad en un cuerpo monstruoso, tragedia contenida.

Este modo de trabajo plantea algo más: la crudeza de un personaje no viene solo del aspecto externo, sino del trabajo interior. Y Elordi lo ha asumido así. Su transformación, su metodología, su dedicación podrían hacer que esta versión de Frankenstein no sea solo otra reinterpretación, sino una redefinición. ¿El resultado? Habrá que verlo en la pantalla. Pero detrás de escena, el camino fue raro, intenso… y auténticamente monstruoso.

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